Los peligros del sol
200908
Antes de que mi cerebro se deshaga bajo los rayos
del sol y tal como os prometí, en nuestro
café de agosto vamos a hablar del astro
rey.
Todos sabemos que el Sol es fuente de vida y
siempre se ha dicho que es bueno para la salud.
Tomar el sol ha sido uno de nuestros pasatiempos
favoritos por generaciones: juguetear en la arena,
dar largos paseos, disfrutar el sol y el mar gusta
tanto a pequeños como a mayores. La poderosa
influencia de la luz solar en el cerebro modifica
la atención, el humor y el comportamiento;
tiene efectos positivos sobre el sistema endocrino,
los sistemas biológicos y la capacidad
del cerebro para el manejo de la información
y favorece la sintetización de la vitamina
D que posibilita que el calcio llegue al hueso.
Ahora bien, con tomar cinco minutos de sol al
día, tenemos de sobra para fabricar la
vitamina D que necesitamos.
Salvo esa ventaja, el resto de las acciones que
tiene la radiación solar sobre la piel
son negativas.
Y ¿cómo se defiende nuestro cuerpo
del sol? La piel es el órgano de mayor
tamaño del cuerpo, lo protege de la temperatura,
la luz solar, las heridas y las infecciones. La
piel tiene dos capas principales: la epidermis
(capa superior o externa) y la dermis (capa inferior
o interna donde se encuentran los melanocitos).
Cuando tomamos el sol, la piel se defiende produciendo
melanina. La producción de melanina se
traduce en la apariencia bronceada de la piel
y es una defensa natural contra el sol y la sobreexposición,
es decir, las quemaduras solares. La melanina
viaja hasta la superficie de la piel, donde eventualmente
se desvanecerá con el proceso de renovación
natural de la piel (entre cuatro y ocho semanas).
La exposición excesiva a los rayos del
sol y a las lámparas de rayos UVA para
conseguir un “estético” bronceado,
aumenta el riesgo de sufrir cáncer de piel.
La forma más grave de este tipo de cáncer
es el melanoma, el cual ha aumentado considerablemente
en los últimos 50 años. En España
se diagnostican unos 3.200 casos anuales y es
más frecuente entre las mujeres.
- Y ¿qué hacemos, salimos sólo
de noche?
- Con esto no quiero decir que nos hagamos todos
seres nocturnos, sino que para poder disfrutar
del sol (o sufrirlo si estamos trabajando) hay
que mantener una actitud responsable frente al
sol, y seguir unas sencillas recomendaciones:
• Evitar la exposición al sol durante
las horas centrales del día (entre las
12 y las 16 horas), cuando la luz ultravioleta
es más intensa.
• Utilizar barreras físicas para
que el sol no llegue a la piel: sombrillas, sombreros
de ala ancha (para proteger también el
cuello y las orejas), camisetas, etc.
• Aplicar sobre la piel fotoprotectores
solares con filtros de protección UVA y
UVB adecuados al fototipo (tipo de piel) de cada
persona.

• Usar gafas de sol que absorban el 100%
de las radiaciones ultravioleta.
• Beber abundante agua para evitar la deshidratación.
• Protegerse también en los días
nublados, los rayos ultravioletas atraviesan las
nubes y nuestra piel
• Evitar otras fuentes de luz ultravioleta
(lámparas bronceadoras) porque aumentan
el riesgo de aparición de melanoma.
• Es conveniente examinarse periódicamente
los lunares y manchas de la piel. Se debe revisar
toda la superficie incluyendo palmas, piel debajo
de las uñas, plantas, espalda; en caso
de cualquier cambio en nuestra piel deberemos
de consultar al dermatólogo.
• Es muy importante tener a los niños
protegidos bajo la sombra. Imprescindibles las
camisetas y los sombreros o gorras y bañarlos
con ellos puestos.
Y ahora que ya nos hemos protegido del sol…
Qué us pareix si ens prenem un gelat?
Será en la próxima conversa.
Núria Doménech
Socióloga y diplomada en Enfermería
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